2007/03/21

Biblias


Hay libros como biblias infinitas, vidas empaquetadas que uno puede recorrer a ratos, sin prisas: se goza con lo que otros vieron y contaron. El lector se adentra en ellos con un ojo de Borges y otro de Terelu Campos, a ver qué hacía el protagonista, a ver qué aprendo aprehendiéndolo. Son recuerdos escritos para ser más leídos que juzgados.

Las memorias de ultratumba, de René de Chateaubriand, es maleta de lujo para soles veraniegos o calor de chimenea. Cabe estar de acuerdo o en desacuerdo con los asertos y reflexiones del autor, pero muy pocos escritores nos han dejado retratos de época semejantes. Ignoro si votando construimos Europa, y sé, en cambio, que leyendo libros como éste al menos podemos conocer de dónde venimos, dónde está buena parte de nuestros cimientos.


1 comentario:

Txikito dijo...

Para el que esté interesado en esta obra, el protagonista de El libro de las ilusiones, de Paul Auster, nos cuenta sus impresiones sobre la misma mientras intenta traducirla al inglés. Incluso propone un título diferente al que conocemos: Memorias de un muerto (A quien le interese conocer el por qué, que agarre el libro)